
Escrito a las 15:51, en un momento de “desesperación emocional “, de rabia con el mundo, conmigo misma, con todo…
Triste, sentimental e intimista…
Así me siento ahora mismo, con ganas de llorar, sin motivo aparente. Simplemente sin ganas de continuar hoy con nada…
No sé si es la niebla, el otoño, o tal vez el desanimo que me rodea, tal vez ese desanimo me haya contagiado de algún modo.
No sé
Pero la verdad es que siento un nudo en la garganta y solo me apetece quedarme en casa, llorar y olvidarme un poco de todo.
En teoría, y en la práctica, mi vida sentimental es estable, soy feliz, estoy feliz. Comparto, me siento amada, amo.
Si esa parte de mi vida está bien el resto tendría que ser menos importante, pero…
Pero son muchas horas, muchos días, los dedicados al trabajo, compartiendo con otras personas una situación difícil. La presión, las perspectivas de que todavía va a ser peor cada día, el desanimo que va ganando posiciones en todos nosotros.
Nunca he hablado de mi trabajo, pero creo que esta vez está influyendo demasiado negativamente en mi vida. En mi vida y en la de la persona que Amo.
Cada día me cuesta más mantener la sonrisa, mi trabajo me gusta pero cada día siento que es menos lo que me gusta y más lo que me imponen.
Esa sensación no solo la vivo yo, porque a veces una cree que es cosa de su cabeza… Es una sensación que nos desborda a todos, incluso al que más experiencia acumula, al que siempre he tenido como referente en cómo gestionar mi trabajo, como modelo de cómo hacer las cosas, hasta él esta cada día más desmotivado, más desilusionado, más impotente.
Esa es la palabra que tal vez refleja más como nos sentimos todos en esta empresa. Y parece que nadie, me refiero a los gerentes, claro, se de cuenta de eso, más bien lo contrario.
No creo que lleguemos a los extremos de France Télécom, pero que todos nos sentimos cada día más números y menos personas es un hecho, que no entendemos las decisiones que se toman; que no sean consecuentes con los resultados de esas decisiones; y que todos esperamos lo peor… eso es otro hecho.
Hoy alguien decía “está claro que algo va a pasar, y ese algo no va a ser bueno” y sí, ese es el pensamiento y la sensación que tenemos todos.
Yo ya decidí no comerme mucho el coco, porque lo que quieran hacer lo harán igual si me preocupo que si no. Eso está claro.
Pero es triste tener cada día menos ganas de ir a trabajar cuando tenía un trabajo que me encantaba, que me hacia cansarme pero relativamente a gusto…
Y hoy seguiré porque es lo que toca, y mañana, y pasado…
Con la “estúpida” esperanza de que las cosas cambien, que recuperemos una manera lógica de trabajar.
Y mientras me pregunto porque me afectaran tanto las cosas, porque cuando una parte de mi vida ve la luz, otra entra en tinieblas…
Y no me quejo, no puedo quejarme, conozco ya a demasiadas personas que están mucho peor que yo.
Armando amaneció un día con la carta de despido, sin avisar. Hay quien está en un ERE, quien trabaja en condiciones mucho más precarias que nosotros… Pero eso no me consuela.
Mientras, escuchando cada día noticias que te hacen sentir que este mundo está cada vez más podrido, aunque lo sabemos de siempre, hay momentos en que te indigna especialmente.
Ver como nada cambia a pesar de una tan comentada crisis mundial, ver que los mismos siguen haciéndose más ricos, a costa de que la mayoría pague, es realmente exasperante.
Pero en parte no dejo de pensar que la culpa es de todos, por no movernos ni un milímetro mientras se nos comen y nos devoran día a día.
Mucha gente luchó, ha luchado, por que tengamos unos derechos, pero parece que lo hemos olvidado, que ya está todo hecho, que no hay que intentar avanzar más.
Y mientras tengamos miedo de perder ese “estado del bienestar” que nos han hecho creer no cambiaremos nada. Habrá otras crisis, seguiremos pagando todos las enajenaciones de unos cuantos, el descaro y la impunidad con la que gestionan para hacerse más ricos; mientras ellos siguen en su burbuja de “intocables” diciendo desde las alturas que la solución es la moderación salarial y el abaratamiento del despido…
Y no veo que ni un solo trabajador, que somos muchos, nos movamos ni un milímetro ante esas declaraciones. Cuando sean realidades tal vez sea demasiado tarde…
Así me siento ahora mismo, con ganas de llorar, sin motivo aparente. Simplemente sin ganas de continuar hoy con nada…
No sé si es la niebla, el otoño, o tal vez el desanimo que me rodea, tal vez ese desanimo me haya contagiado de algún modo.
No sé
Pero la verdad es que siento un nudo en la garganta y solo me apetece quedarme en casa, llorar y olvidarme un poco de todo.
En teoría, y en la práctica, mi vida sentimental es estable, soy feliz, estoy feliz. Comparto, me siento amada, amo.
Si esa parte de mi vida está bien el resto tendría que ser menos importante, pero…
Pero son muchas horas, muchos días, los dedicados al trabajo, compartiendo con otras personas una situación difícil. La presión, las perspectivas de que todavía va a ser peor cada día, el desanimo que va ganando posiciones en todos nosotros.
Nunca he hablado de mi trabajo, pero creo que esta vez está influyendo demasiado negativamente en mi vida. En mi vida y en la de la persona que Amo.
Cada día me cuesta más mantener la sonrisa, mi trabajo me gusta pero cada día siento que es menos lo que me gusta y más lo que me imponen.
Esa sensación no solo la vivo yo, porque a veces una cree que es cosa de su cabeza… Es una sensación que nos desborda a todos, incluso al que más experiencia acumula, al que siempre he tenido como referente en cómo gestionar mi trabajo, como modelo de cómo hacer las cosas, hasta él esta cada día más desmotivado, más desilusionado, más impotente.
Esa es la palabra que tal vez refleja más como nos sentimos todos en esta empresa. Y parece que nadie, me refiero a los gerentes, claro, se de cuenta de eso, más bien lo contrario.
No creo que lleguemos a los extremos de France Télécom, pero que todos nos sentimos cada día más números y menos personas es un hecho, que no entendemos las decisiones que se toman; que no sean consecuentes con los resultados de esas decisiones; y que todos esperamos lo peor… eso es otro hecho.
Hoy alguien decía “está claro que algo va a pasar, y ese algo no va a ser bueno” y sí, ese es el pensamiento y la sensación que tenemos todos.
Yo ya decidí no comerme mucho el coco, porque lo que quieran hacer lo harán igual si me preocupo que si no. Eso está claro.
Pero es triste tener cada día menos ganas de ir a trabajar cuando tenía un trabajo que me encantaba, que me hacia cansarme pero relativamente a gusto…
Y hoy seguiré porque es lo que toca, y mañana, y pasado…
Con la “estúpida” esperanza de que las cosas cambien, que recuperemos una manera lógica de trabajar.
Y mientras me pregunto porque me afectaran tanto las cosas, porque cuando una parte de mi vida ve la luz, otra entra en tinieblas…
Y no me quejo, no puedo quejarme, conozco ya a demasiadas personas que están mucho peor que yo.
Armando amaneció un día con la carta de despido, sin avisar. Hay quien está en un ERE, quien trabaja en condiciones mucho más precarias que nosotros… Pero eso no me consuela.
Mientras, escuchando cada día noticias que te hacen sentir que este mundo está cada vez más podrido, aunque lo sabemos de siempre, hay momentos en que te indigna especialmente.
Ver como nada cambia a pesar de una tan comentada crisis mundial, ver que los mismos siguen haciéndose más ricos, a costa de que la mayoría pague, es realmente exasperante.
Pero en parte no dejo de pensar que la culpa es de todos, por no movernos ni un milímetro mientras se nos comen y nos devoran día a día.
Mucha gente luchó, ha luchado, por que tengamos unos derechos, pero parece que lo hemos olvidado, que ya está todo hecho, que no hay que intentar avanzar más.
Y mientras tengamos miedo de perder ese “estado del bienestar” que nos han hecho creer no cambiaremos nada. Habrá otras crisis, seguiremos pagando todos las enajenaciones de unos cuantos, el descaro y la impunidad con la que gestionan para hacerse más ricos; mientras ellos siguen en su burbuja de “intocables” diciendo desde las alturas que la solución es la moderación salarial y el abaratamiento del despido…
Y no veo que ni un solo trabajador, que somos muchos, nos movamos ni un milímetro ante esas declaraciones. Cuando sean realidades tal vez sea demasiado tarde…















