jueves 29 de octubre de 2009

Divagación emocional


Escrito a las 15:51, en un momento de “desesperación emocional “, de rabia con el mundo, conmigo misma, con todo…


Triste, sentimental e intimista…
Así me siento ahora mismo, con ganas de llorar, sin motivo aparente. Simplemente sin ganas de continuar hoy con nada…
No sé si es la niebla, el otoño, o tal vez el desanimo que me rodea, tal vez ese desanimo me haya contagiado de algún modo.
No sé
Pero la verdad es que siento un nudo en la garganta y solo me apetece quedarme en casa, llorar y olvidarme un poco de todo.
En teoría, y en la práctica, mi vida sentimental es estable, soy feliz, estoy feliz. Comparto, me siento amada, amo.
Si esa parte de mi vida está bien el resto tendría que ser menos importante, pero…
Pero son muchas horas, muchos días, los dedicados al trabajo, compartiendo con otras personas una situación difícil. La presión, las perspectivas de que todavía va a ser peor cada día, el desanimo que va ganando posiciones en todos nosotros.
Nunca he hablado de mi trabajo, pero creo que esta vez está influyendo demasiado negativamente en mi vida. En mi vida y en la de la persona que Amo.
Cada día me cuesta más mantener la sonrisa, mi trabajo me gusta pero cada día siento que es menos lo que me gusta y más lo que me imponen.
Esa sensación no solo la vivo yo, porque a veces una cree que es cosa de su cabeza… Es una sensación que nos desborda a todos, incluso al que más experiencia acumula, al que siempre he tenido como referente en cómo gestionar mi trabajo, como modelo de cómo hacer las cosas, hasta él esta cada día más desmotivado, más desilusionado, más impotente.
Esa es la palabra que tal vez refleja más como nos sentimos todos en esta empresa. Y parece que nadie, me refiero a los gerentes, claro, se de cuenta de eso, más bien lo contrario.
No creo que lleguemos a los extremos de France Télécom, pero que todos nos sentimos cada día más números y menos personas es un hecho, que no entendemos las decisiones que se toman; que no sean consecuentes con los resultados de esas decisiones; y que todos esperamos lo peor… eso es otro hecho.
Hoy alguien decía “está claro que algo va a pasar, y ese algo no va a ser bueno” y sí, ese es el pensamiento y la sensación que tenemos todos.
Yo ya decidí no comerme mucho el coco, porque lo que quieran hacer lo harán igual si me preocupo que si no. Eso está claro.
Pero es triste tener cada día menos ganas de ir a trabajar cuando tenía un trabajo que me encantaba, que me hacia cansarme pero relativamente a gusto…
Y hoy seguiré porque es lo que toca, y mañana, y pasado…
Con la “estúpida” esperanza de que las cosas cambien, que recuperemos una manera lógica de trabajar.
Y mientras me pregunto porque me afectaran tanto las cosas, porque cuando una parte de mi vida ve la luz, otra entra en tinieblas…
Y no me quejo, no puedo quejarme, conozco ya a demasiadas personas que están mucho peor que yo.
Armando amaneció un día con la carta de despido, sin avisar. Hay quien está en un ERE, quien trabaja en condiciones mucho más precarias que nosotros… Pero eso no me consuela.
Mientras, escuchando cada día noticias que te hacen sentir que este mundo está cada vez más podrido, aunque lo sabemos de siempre, hay momentos en que te indigna especialmente.
Ver como nada cambia a pesar de una tan comentada crisis mundial, ver que los mismos siguen haciéndose más ricos, a costa de que la mayoría pague, es realmente exasperante.
Pero en parte no dejo de pensar que la culpa es de todos, por no movernos ni un milímetro mientras se nos comen y nos devoran día a día.
Mucha gente luchó, ha luchado, por que tengamos unos derechos, pero parece que lo hemos olvidado, que ya está todo hecho, que no hay que intentar avanzar más.
Y mientras tengamos miedo de perder ese “estado del bienestar” que nos han hecho creer no cambiaremos nada. Habrá otras crisis, seguiremos pagando todos las enajenaciones de unos cuantos, el descaro y la impunidad con la que gestionan para hacerse más ricos; mientras ellos siguen en su burbuja de “intocables” diciendo desde las alturas que la solución es la moderación salarial y el abaratamiento del despido…
Y no veo que ni un solo trabajador, que somos muchos, nos movamos ni un milímetro ante esas declaraciones. Cuando sean realidades tal vez sea demasiado tarde…

lunes 26 de octubre de 2009

Recordar, sentir...


Hoy he salido a pasear después del trabajo. Quería sentir un poco de aire, dejar la mente en una especie de limbo mientras camino escuchando música, intentando vaciar la mente, el cansancio del trabajo, las pequeñas torturas que a veces me atormentan.
Sentir el frio en la cara me encanta, dejar de pensar sin darme cuenta, o tal vez pensar tan profundamente que pierdo la conciencia de lo que pasa en mi interior.
Observando las personas que se cruzan, mirando libros en mi librería favorita, o la mirada a ratos perdida en el infinito… De repente levantar la vista… Sentir como su mirada me ha recorrido de arriba abajo… Hasta llegar a mis ojos, sentir esa mirada descarada pero no molesta… Sentirme inesperadamente tímida, vergonzosa, apenas cruzar esa mirada. Una mirada que te desnuda de una manera sutil, que te hace sentir observada, hacerte sentir bien.
Es una extraña sensación de poder que por un instante tiene un desconocido sobre mí, sobre una Sayuri totalmente perdida en su mundo interior, mientras el aire alivia sus mejillas.

Así me he sentido hoy al encontrarme con esa mirada… En apenas unos minutos he comprendido porque, me he descubierto recordando, recordando la mirada de un amigo, la mirada de una persona que apareció en mi vida inesperadamente y que desapareció del mismo modo…
A veces un gesto, una mirada, apenas unos segundos, sirven para recordar aquellos momentos de mi vida, aquellas personas que pasaron para dejar parte de su esencia en mí.
Porque hay personas que simplemente pasan y otras que dejan en mi un recuerdo imborrable.
Por eso me sorprende encontrar esos recuerdos en los momentos más inesperados, encontrar los recuerdos y sentir, sentir lo mucho que sigo echándole de menos…

lunes 19 de octubre de 2009

Magia



Siempre he pensado que era una persona autosuficiente, independiente,
y todas esas cosas que se piensan…
Y sé que lo soy, pero siempre soñé con compartir esa independencia, aunque parezca contradictorio…
Siempre soñé con una persona con la que poder soñar y realizar esos sueños…
Siempre soñé con la idea de que en este mundo existía una persona especial, muy especial para mí, que me haría sentir tan especial, que me haría sentir única…

Tú eres esa persona S,
Tú haces que ese sueño se transforme en una realidad,
que esa realidad siga siendo mágica
como en mis sueños…

martes 6 de octubre de 2009

Poco tiempo, muchas ganas


Esa es mi vida ahora, una vida con mucha realidad, con tanto que contar, que escribir, que guardar…
Guardar.
Guardar en mi interior.
Guardar momentos, imágenes, sensaciones, sentimientos…
Las emociones son tan intensas que no queda tiempo para nada que no sea vivirlas.
Apenas enciendo el portátil y muchas veces lo hago solo por verle, por ver su foto cuando no podemos estar juntos.
¿Me he vuelto una sentimental?
¿Quién sabe?
Realmente no me importa, me importa poquísimo estar tan tierna, tan sensible, tan emotiva… porque esta vez no es tristeza lo que me hace sentir así, no es tristeza si no Amor.
Y a pesar del “almíbar” no dejo de sentirme perversa, no dejo de sentir la lujuria, de desear entregarme, de…
En apenas un segundo pasar de la lujuria a la ternura, de las caricias a sentir mi pelo enredado fuertemente en su mano.
De la fusta a los besos, de las palabras de Amor a las fantasías más perversas…
Esa es la magia…
Esa es la magia que envuelve ahora mi vida,
nuestra vida.

martes 22 de septiembre de 2009

Your love is king





Your love is king,
Crown you in my heart.
Your love is king,
Never need to part.
Your kisses ring,
Round and round and round my head.
Touching the very part of me.
It's making my soul sing.
Tearing the very heart of me.
I'm crying out for more.

Your love is king,
Crown you in my heart.
Your love is king.
You're the ruler of my heart.
Your kisses ring,
Round and round and round my head.
Touching the very part of me.
It's making my soul sing.
I'm crying out for more.
Your love is king.

I'm coming up, I'm coming.
You're making me dance, inside.

Your love is king,
Crown you in my heart.
Your love is king,
Never need to part.
Your kisses ring,
Round and round and round my head.
Touching the very part of me.
It's making my soul sing.
Tearing the very heart of me.
I'm crying out for more.

Touching the very part of me.
It's making my soul sing.
I'm crying out for more.
Your love is king.

This is no blind faith
This is no sad and sorry dream.
This is no blind faith
Your love...
Your love is real... gotta crown me with your heart,
Never, never need to part,
Touch me.
Never letting go,
Never letting go,
Never going to give it up.
I'm coming,
You're making me dance...

Diamond Life- Sade

jueves 17 de septiembre de 2009

Fantasía vespertina

No he cerrado el pestillo, no hay pestillo, son cortinitas, cortinas de tela que pueden cerrarse mejor o peor, que pueden moverse al paso de una persona, que pueden ser abiertas por una atenta dependienta…
Tras elegir varias faldas me dirijo a los probadores, hay cola, no tengo prisa, estoy excitada pero no tengo prisa.
Para hacerlo más emocionante no se ha quedado libre el del fondo, no, ha sido el primero, el que está más a la vista.
Y aquí en el primer probador, con gente esperando, bajo mi falda, observo mi sexo desnudo ante el espejo, hoy decidí no llevar el tanga, quería sentirme más libre, más caliente, más morbosa.
Llevo mi mano a mi sexo. Estoy empapada, mojada, de deseo, de lujuria, de excitación.
Solo tocarme mi cuerpo se estremece, podría correrme al instante, pero eso es… demasiado fácil.
Sigo tocándome. Mientras la dependienta esta diciéndome si necesito algo, el móvil sonando, y la gente esperando…
No importa, no me importa, estoy disfrutando del momento, de la contención por no correrme, por no dejar escapar un pequeño gemido…
Estoy tardando demasiado, así que vuelvo a ponerme la falda y salir, pero quiero más, no puedo quedarme así. Vuelvo a otra sección, cojo otro par de prendas y espero a que la única ocupante de ese probador se vaya. Aquí no hay cola, pero la atención es mucho más directa y con más posibilidades de interrumpir mis traviesas practicas. Eso no me preocupa, más bien al contrario.
Sigo el mismo ritual. De nuevo observándome ante el espejo, mi sexo rasurado, hinchado de deseo, empapado. Vuelvo a llevar mis manos hasta mi coño hambriento, recorro mi clítoris, los labios, introduzco un dedo, luego el otro; estoy empapada. Pierdo la noción del tiempo observándome en el espejo, viendo como mi cara se transforma con la lujuria, disfrutando de mí.
Al abrirse el probador siento una extraña vergüenza mezclada con excitación.
“¿Pero que está usted haciendo?”
Entonces sí, entonces bajo la mirada y me siento desnuda, vulnerable, avergonzada. Pero es solo un instante, solo un tiempo impreciso.
Al volver a mirarla veo el brillo en sus ojos, me doy cuenta que la puerta está cerrada tras ella, una joven hermosa de aspecto frágil, extrañamente perverso.
Ya no hay duda, ya no hay vergüenza.
Sin decir palabra me está devorando la boca, le estoy devorando los labios, siento el calor de su cuerpo apretado al mío.
Cojo su cabello, de manera suave, y acompaño su movimiento, se arrodilla ante mí mientras mis piernas se abren inconscientemente, mientras su cabeza se clava en mi sexo ardiendo, mientras su lengua lame cada centímetro de mi coño.
Acaricio su pelo, sin dejar de mirar al espejo, observando esa bella imagen que me excita todavía más.
Ella sigue lamiendo, sorbiendo, devorando… hasta llevarme al orgasmo, un orgasmo incontenible, del que con dificultad ahogo los gemidos.
Me mira y veo en sus ojos la satisfacción, el deseo, el morbo, la lujuria que apenas había intuido al mirarla por primera vez.
Me encanta probar en sus labios el sabor de mi sexo.
Noto sus pezones pequeños y excitados bajo la blusa, los acaricio, los mordisqueo, juego con ellos a través de la ropa.
Ahora soy yo la que quiere devorarla, la que siente el apetito insaciable. Levanto su falda muy despacio, mientras acaricio sus piernas. Ummmm, sus braguitas están empapadas, arde; mojada, caliente, dispuesta.
Acaricio su sexo, aparto las braguitas para dejar que se deslicen mis dedos, mientras ella sigue gimiendo, casi en silencio, casi imperceptible.
Sin saber cómo mi mano se va a su cuello, la sujeto contra la pared, una presión leve, solo lo suficientemente fuerte para sentir que es mía, que puedo hacer con ella lo que quiera. Y lo hago, la masturbo así, sujetando su cuello, con mis dedos jugando con ella, entrando en su coño mojado, dejando que lama mis dedos para luego volver a follarla con ellos. Lamiendo su sexo en mis dedos empapados.
Sin dejar de sujetarla contra la pared sin dejar de ejercer esa pequeña presión en su cuello, hasta llevarla a punto del orgasmo. En ese momento me detengo, miro su hermosa cara ansiosa, curiosa y a la vez solicita.
Y solo puedo devorar esos labios, saborear nuestros sexos con cada beso, en nuestras bocas.
Entonces sí, entonces deseo llevarla al clímax, mientras le devoro la boca, mientras sujeto su cuello, mientras me corro con solo sentir como se corre entre mis dedos.
Luego…
Otra vez me he vestido.



Para Ti… mi Amo S

domingo 13 de septiembre de 2009

¿Cómo expresarlo?


Hace días que intento escribir un post y exceptuando los dos últimos, que nada tiene que ver en realidad con lo que estoy viviendo, sino más bien con la historia de mi vida, no soy capaz.
Porque me resulta difícil encontrar las palabras, porque cada vez que quiero plasmar mis sentimientos, mis ilusiones, la felicidad que ahora siento; cada vez que lo intento, desde hace tantos días, siempre me parece poco, siempre me parece que no logro transmitir lo que siento realmente.
Me doy cuenta por primera vez que la felicidad es más difícil de describir, tal vez porque jamás había sentido una felicidad como la que siento ahora. Probablemente porque siempre había soñado con vivir el Amor como lo vivo ahora, y llegué a pensar que solo era un sueño…
Cada día que pasa, cada momento compartido supera de algún modo al día anterior, al momento anterior, no porque sea nada extraordinario lo que pasa, lo que hacemos, o lo que vivimos. Lo extraordinario es que cualquier cosa por pequeña que sea me llena, me hace vibrar, acelera el corazón, me hace feliz.
Lo maravilloso es que soñé con encontrar una persona que sintiera como yo, que me abriese su corazón, que llenase el mío, con la que poder ser totalmente sincera, con la que poder ser yo sin nada más… con la que compartir cada sueño, cada deseo, cada inquietud; los sentimientos sin censuras, sin una palabra escondida, sin el mínimo temor a ofrecerle el alma…
Y esa persona existe, esa persona comparte mi vida conmigo, me ofrece su Alma y cuida de la mía. Le ofrezco mi Alma y cuido de la suya.
Si por fin he sabido lo que es la entrega es a su lado, de su mano, con Él. Mi entrega, la suya, porque no puede existir si no es mutua, si no se entrega el alma .
Compartir ese sentimiento, la intensidad de cada paso, de cada palabra, de cada gesto, de cada beso.
Sentir que mi piel está hecha para sus manos, que su piel se estremece con las mías… Es todo tan hermoso que si intento describirlo jamás podré hacerlo con la intensidad, el sentimiento y la emoción con la que en realidad lo vivo.
El camino ha sido duro, difícil, extraño. Siempre tuve Fe, Fe en nosotros, en lo que su mirada me decía, en lo que sentía mi corazón a pesar de todas las razones.
Supongo que como siempre mi estrella decidió darme la fuerza suficiente para no abandonar, aunque en dos ocasiones creí hacerlo, solo fueron dos suspiros que mi razón daba al corazón, solo eso.
Pienso en tantas y tantas cosas que han sucedido en este ya más de un año, leo lo que escribía hace un año, los mails que intercambiamos. Recuerdo nuestros encuentros, apenas nos habíamos visto tres veces, pero ya había algo especial entre nosotros, ya sentía la necesidad de compartir mi interior con Él.
¿Por qué? Eso es algo que ya no me pregunto, simplemente lo sentía, lo sabía y deje que los sentimientos me guiasen. Sabía lo que sentía, aunque me parecía imposible.
Jamás creí en el amor a primera vista, creía que eso era solo una cosa de la literatura, de las películas, de la fantasía… Como siempre la vida acaba dándome lecciones.
Desde pequeña soñaba con encontrar una persona especial, con alguien que supiese ver en mi interior, con quien cada momento fuese distinto, incluso los más cotidianos, siempre soñé con un Amor en mayúsculas. Luego la vida, las circunstancias, la realidad mal entendida me hizo conformarme, pensar que solo era un sueño… hasta que el destino quiso que se cruzaran nuestras vidas. Vidas paralelas, vidas tan cercanas que a veces me sorprende. Nos habremos cruzado infinitas veces, en mil sitios compartidos, pero no nos vimos, no entonces, no era el momento, no estábamos preparados. Teníamos que vivir lo suficiente, madurar lo suficiente, para conocernos, para saber quiénes somos, que nos hace felices, que nos hace sentir plenos… teníamos que equivocarnos de algún modo para poder llegar a estar juntos, para saber compartir, para apreciar lo que significa esa entrega, para sentirla, para sentirnos plenamente.
Me disperso cuando intento explicarlo, cuando intento describir lo que el corazón no deja un instante de sentir. Quisiera escribir tantas cosas, quisiera expresar tanto, que apenas puedo divagar de un sentimiento a otro, de una sensación a otra, de una reflexión a otra…
Porque lo más simple es decir que soy feliz, que cada día me siento más feliz; que cada día siento que amo más, me siento más amada; que no me importa necesitarle ni que Él me necesite. Que al final podría perderme solo en su mirada, cuando llega al fondo de mi alma sin una sola palabra, cuando me descubro distinta a su lado, cuando me veo reflejada en sus ojos, cuando descubro mis pupilas dilatadas como nunca las había visto.
Cuando pierdo todo el control y solo deseo ser suya, cuando me llena, cuando me utiliza, cuando me ama…

Jamás me había sentido tan amada, tan cuidada, tan feliz.

viernes 11 de septiembre de 2009

Un día especial


Hoy es un día especial para muchas personas,

para mí también…

lunes 31 de agosto de 2009

Dos años


Parece increíble, pero sí, hoy hace dos años que me senté delante de mi marido, con mucha calma, y mucho dolor, le dije que no tenía sentido seguir juntos.
Fue extraño, hoy con el tiempo, lo sigo recordando extraño. Cuesta cerrar puertas, cuesta tomar decisiones que cambian tanto nuestra vida. Cerré esa puerta hace dos años, tras una decisión consciente, meditada, y no por eso menos dolorosa.
No me arrepiento, sé que hice lo que era mejor para los dos. Puede que mi decisión fuese egoísta, pero al final fue también una liberación para él.
Tras 17 años de compartir la vida uno llega a pensar que ya está todo hecho, que es la vida que “nos toca”, una vida tranquila, equilibrada, sin sobresaltos.
La complicidad, y el día a día, parecen ser una vida completa, pero no siempre lo es. La nuestra no lo era.
Él me amaba a su manera, me demostraba su amor de mil maneras distintas, cada día, pero no era suficiente, no para mí.
Yo le demostraba mi amor, a su manera, un poco a la mía, pero no era suficiente.
El agua y el fuego… parece sencillo y lógico a simple vista, pero cuando me enamoré, cuando empezamos a compartir nuestras vidas, creí que podía vivir sin ciertas cosas, sin palabras de amor, sin caricias, sin besos…
Y no, no es posible.
Creí erróneamente que las personas cambian, pero las personas solo evolucionamos, nuestra esencia permanece, podemos renunciar a parte de ella, esforzarnos por compartir de distinta forma a la que nosotros sentimos…
Al final necesitas ser tú mismo, al final necesitas realizarte como persona, como parte de una pareja, como el interior te reclama.
Y no siempre puedes compartir la manera de sentir.
Por eso aprecio tanto el presente, por eso ahora me siento realmente emocionada, porque ahora puedo compartir toda mi esencia, incluso descubrir partes de mi misma que desconocía, crecer, entregar y recibir, siendo simplemente yo.
Sé que fue un acierto, que era un paso doloroso hacia una vida mejor, hacia un camino distinto, el realmente mío, el que siempre quise vivir.
Ahora seguimos teniendo una buena relación, podemos compartir momentos de charla, una comida, un café… Incluso podemos compartir el sufrimiento que significó la ruptura sin sentirnos culpables, sin recriminarnos nada.
Porque supimos cerrar esa puerta a tiempo, porque cuando fui consciente de a donde me llevaba mi manera de sentir, antes de hacerle más daño, simplemente me alejé. Porque él supo dejarme marchar sin hacer un drama, sin intentar retenerme. Porque él sabía, como yo, que nuestra historia se había terminado.
Cuando compartes tanto tiempo con una persona a veces no hacen falta muchas palabras, a veces no hacen falta muchas explicaciones. Nos conocíamos perfectamente.
Él sabía que tenía un blog y jamás intentó descubrir nada sobre lo que escribía. No preguntaba lo que no quería saber, y yo me resigné no explicarle lo que no quería preguntar.
A pesar de todas mis precauciones para que nadie de mi vida real pudiese saber quien está tras Sayuri, para proteger mi intimidad, él me sonrió y me dijo: “si quisiera encontrarlo solo tendría que poner cuatro palabras en el buscador” Pero no quería...Curiosa escribí esas cuatro palabras y el primer resultado fue un post de “Close to me”
Me conocía muy bien, me conoce muy bien, por eso me alegra que podamos mantener nuestra relación como amigos, a pesar de que la mayoría de personas no lo entendían, o lo crean imposible.
Nuestra intimidad solo la sabemos él y yo, nadie más. Nunca he escrito demasiado de él en este blog, porque sé que no le gustaría, porque no es lo suyo compartir los sentimientos, por eso, simplemente por eso, no lo he hecho.
Hace dos años decidí quedarme con solo lo bueno, decidí que lo menos bueno en realidad nunca fue tan malo y que puestos a recordar era más hermoso guardar en mi corazón todo lo positivo, la historia compartida no se olvida, pero puedo elegir como recordarla. Hace dos años decidí que quería recordar nuestra historia de una manera feliz, al fin y al cabo hace dos años habíamos compartido casi media vida.

Y mientras recuerdo, mientras escribo esta especie de “homenaje” a nuestra historia, a un final feliz a pesar de la ruptura… él me envía un mail con una perfecta relación de películas que tiene, y que comparte conmigo, por si quiero verlas…
Y es que nunca hablé mucho de él, pero es una de las mejores personas que ha habitado mi vida, me facilitó la vida, me cuidó en mi peor momento, me amó a su manera…

martes 25 de agosto de 2009

Aprender


A veces nace dentro de mí una sensación extraña, se genera desde dentro, haciéndome sentir que algo va mal, que a alguna persona que me importa, a la que amo, sufre, que algo le está pasando.
Me pasa desde siempre, son sensaciones, pálpitos, inquietudes que a veces me acechan.
No tiene ninguna explicación lógica ni razonable, pero lo siento, y no suele fallarme esa especie de instinto.
Hace ahora siete años tuve mi peor experiencia al respecto, era un 15 de agosto, volvía de un viaje y al regresar a casa escuché en la radio las estadísticas de los accidentes de tráfico, enumeraron los muertos ese mes en mi ciudad… y sentí un pinchazo en el corazón, por mi mente paso la idea “espero que no sea nadie que quiero” A los dos segundos de esa idea tan extraña, que no compartí con nadie por absurda, pensé que era una exagerada. Pero jamás me había pasado algo así, y por desgracia escuchamos cada día estadísticas de muertos, de accidentes…
Dos días más tarde, el 17 de agosto, de hace siete años, a las ocho de la mañana me llamaba el vecino de mi querido Abuelito, le había atropellado una moto y estaban esperando la ambulancia.
Me cruce con esa ambulancia, camino del hospital, desde entonces las odio. Tras unos días desesperados, llenos de esperanza y resignación al mismo tiempo, mi Abuelito nos dejo para siempre.
No creo en las coincidencias, sí en el destino.
Esa no es la única vez que he sentido que alguien a quien quiero sufre, o que le pasa algo, o que me viene a la mente sin motivo aparente y siento la necesidad de llamar para saber que está bien. Ante la sorpresa, más de una vez, de escuchar que realmente sí hay algo que no está del todo bien.

Pero esa especie de don, o de maldición, puede producirme más ansiedad que otra cosa. Porque soy incapaz de ser feliz si las personas que amo sufren. Sé que no siempre está en mi mano su felicidad, en realidad casi nunca está en mi mano. Las circunstancias, la vida, el destino… todo eso hace de nuestra vida un camino con sus momentos buenos y menos buenos.
Debo aprender, quiero aprender, a superar la frustración que me provoca el no poder cambiar ciertas realidades, realidades que nadie puede cambiar, que forman parte de la vida, de mi vida, de la vida de las personas a las que amo.
Soy consciente que cada persona, incluida yo, tenemos que pasar por procesos emocionales en los que nadie nos puede ayudar, aliviar o consolar. Que son momentos que simplemente debemos asumir y sentir.
En mi corazón siento que me gustaría tener una especie de pócima milagrosa que aliviase esos momentos a mis seres amados.
Pero no existe, no existe y tal vez sería horrible que existiese.
Porque al final el sufrimiento, las dificultades, son también parte de nosotros, son esa parte que, una vez superada, nos hace más fuertes, nos ayuda a valorarnos más, a valorar más a las personas que nos rodean, a valorar lo hermoso de la vida.

Así que cada día aprendo, cada vez que no controlo el impulso de sentir que quiero cambiar algo que no está en mi capacidad, cada vez que me equivoco y nace la ansiedad, cada vez que acabo siendo consciente de mis limitaciones…

martes 18 de agosto de 2009

Sin palabras...


Cuando no existen las palabras,
cuando se hacen pequeñas, diminutas, microscópicas…
Frente a los sentimientos, a las emociones, al momento vivido...
Al vivir.
Es difícil expresar cuando no encuentras esas palabras.
Y es que la felicidad y la plenitud sentidas en estos días
no es fácil de plasmar en unas letras,
en unas líneas escritas,
y solo me viene una palabra a la mente.
Una palabra que viene desde el corazón.
Una palabra que es un todo, sin profundizar en nada.
COMPARTIR
Compartir nuestro tiempo, nuestra felicidad,
nuestras risas, nuestras pasiones...
Nuestros café au lait, uno largo, otro corto…
Unas sabanas, nuestro tacto, nuestros suspiros, nuestras noches…
Nuestros sueños, nuestros deseos más oscuros,
nuestras experiencias más intensas…
Nuestra historia, la de nuestros seres queridos,
la de los que siguen con nosotros, la de los que ya nos dejaron…
La emoción de sentir tu collar en mi cuello…
Mi cuerpo aferrado a esa cruz,
mis manos, mi lengua, a merced de tus deseos…
El sol, la arena, el calor, las cremas…
La visión de esos tacones de vértigo, del vestido,
de verme a través de tus ojos…
Los kilómetros, las horas, el cansancio…
Las sensaciones visuales, ver, ser vistos…
Las cenas a la luz de las velas, la música que quiso acompañarlos,
las miradas sin palabras…
El deseo aferrado, nuestros sabores, la lujuria susurrada al oído…
Las charlas, los paseos, el libro…
Cada centímetro de nuestra piel,
el tacto de nuestros dedos, de nuestros labios…
Mi timidez, mi vergüenza, tu seguridad, tus ganas…
Las fantasías, las vistas, las vividas, las imaginadas…
La emoción a los pies del poeta, la tristeza de su historia,
la de miles de personas…
La rabia, la impotencia, el no poder encontrar esa última noche…
La calma tras la impotencia, la sonrisa tras la molestia…
El brillo de nuevo en tus ojos, en los míos, el Amor

Compartir,

Esa es la palabra que lo dice todo

Compartir el Alma

jueves 6 de agosto de 2009

Mi piel


Tras levantarme tranquila, relajada, despacio…


Me observo en el espejo, miro mi cuerpo desnudo, puedo ver tus marcas.
Las marcas que tus manos, tu boca, han dejado en mi piel.


Las acaricio, las recorro con mis dedos.
Esas marcas que me hacen sentirte a pesar de la distancia.


Esas marcas que solo son el reflejo de una mayor.
La marca que está escrita en mi alma.



T’estimo A.S.

lunes 3 de agosto de 2009

Evolución



Todo cambia, todo evoluciona, los sueños se van transformando…
Mi vida ha cambiado tanto en un año que a veces me cuesta asimilar esos cambios, las idas y venidas que muchas veces provocan los cambios profundos.
La esencia de cada persona no cambia, pero muchas veces se descubre una parte de nuestra esencia que permanecía oculta.
Oculta tras una vida cómoda, sin riesgos, estable.
Pronto hará dos años de mi separación tras 17 años de convivencia, ese fue mi primer paso hacia el cambio, mi primer paso para reencontrar parte de la esencia que había perdido en el camino, mi primer paso para descubrir otra parte de mi esencia que desconocía.
Los cambios siempre dan cierto miedo, inseguridad, incluso añoranza de una vida pasada que sabemos, cuando lo pensamos dos veces, que no era la que queríamos vivir.
Mi vida en común durante estos 17 años fue tranquila, cómoda, equilibrada. Amaba sí, pero era un amor tibio. Ahora lo sé porque ahora sé lo que es Amar de otra manera, Amar con toda el alma, el cuerpo, la mente. Amar sin medida, abrasándome a veces, tocando el cielo. Es un Amor que en alguna ocasión duele de tan intenso, pero no me da miedo, me siento más viva que nunca, más plena que nunca, más amada que nunca.
Queda mucho por recorrer, pero el camino es un camino a la felicidad, lo siento así en mi interior, no es, no será, un camino fácil, pero quien dijo que tuviese que serlo.
El descubrimiento propio, el descubrimiento mutuo tiene mucho de extraordinario, a veces llenándonos, otras sintiendo ciertos vacios, vacios que se crean porque no está todo hecho, no está todo dicho, porque somos dos seres distintos que empiezan a conocerse, a compartir, a vivir momentos especiales, buenos y no tan buenos.
Por eso las quimeras desaparecen, mi Quimera desaparece. Desaparece para convertirse en mi realidad, en la persona real a la que Amo, cambia y se transforma en mi Amor.

jueves 30 de julio de 2009

De la felicidad a la tristeza en menos de un segundo


De vez en cuando me pasa,
de repente me siento insegura,
pequeña,
extraña.
Tal vez pienso en exceso,
tal vez creo ver cosas que no existen,
tal vez espero siempre demasiado…
Y eso acaba haciéndome sentir tan triste, tan desorientada….


A veces me pierdo.

Vacaciones y pequeños vicios…


Me encanta estar de vacaciones. Planes no planificados, cenas, amigxs, el sol, la playa, las conversaciones a la luz de la luna, olvidarme del reloj….
Pero reconozco que tengo un pequeño vicio de verano que no sé muy bien si me conviene, me encantan los helados… ummmmmmmm
¿Qué sería de la vida sin esos pequeños vicios?